Terapia Breve de Resolución de Problemas: un modelo aplicable a las escuelas del siglo XXI

El modelo de Terapia Breve de Resolución de Problemas (TBRP), tiene aplicación en todos los sistemas de interacción humana. La definición de sistema en la Teoría de la Comunicación Humana de Watzlawick, Beavin-Bavelas y Jackson es: “un conjunto de objetos, así como de relaciones entre los objetos y entre sus atributos, en el que los objetos son los componentes o partes del sistema, los atributos son las propiedades de los objetos y las relaciones mantienen unido al sistema.”

Bajo esta definición, la escuela es un sistema y como tal, está compuesta por miembros que crean una estructura, alumnos y profesores que hacen que nuestra mente identifique el ámbito educativo… “y  las estructuras de la escuela siguen siendo las mismas mientras haya alumnos y profesores que desempeñen los viejos roles, es decir, muestren las pautas de conducta que crean la estructura de la escuela” (Fritz Simon, 1991, 140).

Si un miembro de la familia está enfermo, esto influye en todo el sistema familiar. De la misma manera, si un miembro de la escuela “se enferma”, esto también repercute en todo el sistema escolar. Aquí es donde ofrecemos ayuda para intervenir en todo el sistema. Siguiendo las pautas de nuestro modelo (TBRP), no necesitamos ver a todos los miembros de la escuela, ya que nuestro modelo es minimalista; trabajaremos sólo con aquella(s)  persona(s) que estén dispuestas a trabajar para resolver la situación problemática. Es decir, entraremos por aquella puerta abierta por donde nos invitan a pasar. 

Podemos comenzar con los padres del niño-problema en ese momento, tanto la madre y/o el padre, o bien podemos ver a la profesora más preocupada por el comportamiento de este alumno, dependiendo de quién nos llama a intervenir.


Antes de continuar, explicaré al lector tres conceptos claves en este proceso. Los conceptos de circularidad, feedback y contexto. Todas las partes de un círculo o sistema están interrelacionadas, y si el miembro A influye a B y a C, C también influye a A. Al mecanismo de respuesta o control lo llamamos feedback, es decir hay una reacción de B ante un estímulo de A y viceversa y todo esto ocurre en un contexto determinado, donde respondemos a quien está haciendo qué, para quién es esto un problema y cómo es esto un problema. Hablamos de un contexto de interacción circular y desde este punto de vista, no importa por dónde empezamos a intervenir: podemos generar un cambio a partir de la persona que nos solicita ayuda. 

Como generalmente existen muchos problemas en el salón por ejemplo, pediremos que se elija aquel que hará la mayor diferencia en la vida escolar, ¿qué cambio  producirá el mayor impacto en tu vida como profesora? 


Un ejemplo de esto es una profesora que tiene a un alumno “autista” en su clase, quien grita y llora cuando hay mucho ruido en el aula. Desde este modelo, no diagnosticamos y si “abrimos cajitas”. En este caso, vamos a pedir una descripción lo más exacta posible de qué significa el “autismo” en este niño: ¿qué ve esta profesora?, ¿quién le dio el diagnóstico y cuándo? Abriremos la cajita de autismo, o en otros casos, abriremos la cajita de TDAH, depresión, etc. Para este ejemplo, una vez que tengamos clara cuál es la mayor interferencia que esta profesora tiene para que no poder continuar con su clase, sugeriremos estrategias de manera a intervenir en toda la clase; este niño deja de gritar y llorar, esto influirá en el trabajo de la profesora, continuará con su clase, los alumnos aprenderán mejor y los niños de la clase de al lado no escucharán los gritos. Además, es probable que la directora no acuda a ver qué pasa, por lo que todo estará un poco más tranquilo. Del mismo modo, es posible intervenir en el otro lugar de la clase para que no se produzca el ruido que tiene por consecuencia que el niño grite. Al verlo desde ese punto de vista, se han abierto puestas posibles de intervención para esta profesora. 

Otro ejemplo sería aquella llamada de una madre, derivada por el colegio, porque su hijo Raúl de 13 años se mete en problemas, en clase responde a los profesores, se burla de ellos, distrae a los compañeros y no respeta las reglas del colegio. El cliente en este caso es el colegio en primer lugar y luego los padres, ya que si no los llamaban ellos tal vez no estarían solicitando ayuda. Cada vez que Raúl se metía en problemas, el colegio intentaba poner una sanción. Sin embargo, Raúl y sus padres se las arreglaban para esquivarla. En la casa, si este adolescente se portaba mal no recibía consecuencia alguna. La intervención consistió en pedir al colegio que cada vez que Raúl no respetaba las reglas del colegio, tenía que tener una consecuencia, que debería ser cumplida por los padres. Entiéndase que no siempre el castigo es la solución, en este caso la lista de soluciones intentadas entraba en la categoría de premio o evitación de castigo, es por eso que el giro de 180 grados es la consecuencia a sus actos de mal comportamiento. El informe al colegio fue el expreso pedido de sanción a Raúl, cada vez que este se comporte fuera de las reglas del colegio. 

Como se imagina el lector este mismo problema se tratará de manera muy diferente si la persona que llama al terapeuta es la madre de este mismo niño, quejándose de que recibe demasiados llamados de la escuela “porque ellos no saben manejarlo a mi hijo. Aquí en casa, se porta muy bien porque tenemos soluciones alternativas”. 

Otro ejemplo posible es si la coordinadora pide ayuda para una clase en particular que no la deja dormir porque una alumna se escapa de la clase. Esta será la puerta que nos abran para intervenir en este ámbito escolar. Otras veces, propondremos evitar la escala simétrica con los adolescentes rebeldes: “Tenés razón Raúl, pero ahora quiero que salgas de la clase y hablaré contigo afuera”. No compramos la idea de que Brian se comporta mal todo el tiempo en clase, o que Ana tiene un día malo y todo el día estará patas para arriba. Desde el modelo de TBRP, siempre pasa algo para que el estudiante actúe de la manera que lo hace. Investigar ese circuito abrirá puertas hacia la solución. Ana empiece a tener un día malo y nos preguntamos qué pasó antes, o la idea de “todo el tiempo” puede ser destruida cuando preguntamos si Brian se porta mal cuando está haciendo algo que le gusta. 

En el sistema escolar del siglo XXI, se pretende que los educadores sepan manejar diferentes situaciones, impensables en otros tiempos. Sabemos que, con la mejor de las intenciones, hacen lo que pueden, pero necesitan herramientas. Desde la TBRP, identificamos al cliente que nos abrirá la puerta, tenemos en cuenta la circularidad y concretamos el contexto en el que el problema tiene lugar, las interacciones que suceden y que explican el comportamiento problemático; intervenimos en esa situación en particular. Nuestra propuesta siempre estratégica será una reestructuración, un ángulo diferente a la lista de soluciones intentadas por los clientes. 

Como se imaginarán, podemos hacer lo mismo con una empresa o sistema empresarial. Quédense atentos para el siguiente blog. 

Por Margarita Irazusta.

Karin Schlanger, MFT
Directora del Brief Therapy Center

Karin Schlanger ha sido directora del Brief Therapy Center desde 2008. Desde entonces, ha abierto tres sucursales asociadas en América Latina, incluyendo México, Chile y Paraguay. Ha trabajado como psicóloga, supervisora ​​en el Modelo de terapia breve y profesora en varias universidades a nivel internacional. Karin también es autora de un libro que ha sido traducido a 5 idiomas, y la autora de muchos artículos y capítulos de muchos libros a lo largo de los años.

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